El gimnasio y el CBD

Manos arriba, ¿quién volverá pronto al gimnasio? Por fin parece haber algo de luz al final del muy oscuro túnel del Coronavirus.

A nivel mundial, muchos han tenido que soportar algún grado de restricción durante los últimos 12 meses, en un esfuerzo de todos por contener esta pandemia inesperada.

Nuestras vidas se han vuelto notablemente diferentes, con hábitos habituales y pasatiempos agradables que se han convertido en un recuerdo lejano.

Un área importante de nuestras vidas es nuestro ejercicio físico. Los beneficios de la actividad regular se reconocen desde hace muchos años. No hay duda de que las mejoras físicas y, lo que es más importante, mentales, se logran con movimientos regulares.

Sin embargo, es una elección muy personal cómo y qué hacemos para hacer ejercicio. Teniendo en cuenta que algunas personas están más capacitadas que otras, y también que las actitudes mentales hacia el esfuerzo físico pueden variar mucho.

Disfrazada de "fuerza de voluntad", nuestra actitud mental hacia la actividad física es donde comienza todo. Establecer metas alcanzables es probablemente la mejor manera de iniciar una buena rutina. Ponerse presión sobre sí mismo y establecer objetivos poco realistas al estilo de los atletas al comienzo de un nuevo régimen, seguramente producirá el fracaso.

Además, compararnos con lo que otros pueden lograr no es una buena idea. El nuestro es un viaje personal. Después de todo, somos individuos únicos. Lo que le conviene a una persona, no le conviene a otra.

El sueño de lo que queremos lograr comienza con una idea, y esa debe ser realista. Comenzar con pasos pequeños y alcanzables es definitivamente el camino a seguir y tiene más posibilidades de éxito.

Nuestros cuerpos liberan sustancias químicas llamadas "endorfinas" cuando hacemos ejercicio. A menudo se le conoce como la sustancia química para "sentirse bien". Es lo que sucede naturalmente cuando salimos físicamente de nuestra zona de confort. Es difícil no volverse adicto a este sentimiento. Es tan positivo y estimulante, que una vez que experimentamos la sensación una vez, la queremos una y otra vez. Continuar con las prácticas regulares producirá una actitud y un efecto positivo de salud y bienestar general.

Por supuesto, de la mano del ejercicio físico también viene una buena dieta nutricional. Una buena dieta es muy importante. La comida que comemos es básicamente el combustible que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente. El consumo de alimentos poco saludables tiene un efecto perjudicial sobre nuestra salud. No solo esto, sino que cuando comemos de manera poco saludable lo sabemos. No solo nos hace sentir físicamente perezosos, sino que también puede afectar nuestra salud mental con culpa y negatividad.

Cuando elegimos comer mejor, naturalmente queremos hacer ejercicio, y viceversa, por lo que es una situación en la que todos ganan.

Además de un estilo de vida saludable, los suplementos como las vitaminas y los minerales pueden darnos un impulso. No solo pueden mejorar la vitalidad y la resistencia, sino que también pueden ayudarnos a recuperarnos y reparar de las actividades físicas.

Aunque obtenemos la mayor parte de lo que necesitamos de una dieta sana y variada, algunas vitaminas no se pueden almacenar en nuestro sistema o, a menudo, se agotan por diversas razones.

Sin embargo, adaptar los suplementos adicionales es una elección personal. A medida que nos embarcamos en un estilo de vida saludable, nuestros cuerpos hábilmente nos harán saber lo que necesitamos.

El cuidado posterior de cualquier actividad física es importante. Una sesión en el gimnasio puede dejarnos exhaustos, por lo que es recomendable visualizar los nuevos objetivos con moderación. Nuestros músculos necesitan adaptarse y repararse. Curiosamente, esta regeneración física de nuestro cuerpo tiene lugar mientras dormimos, y esa es una buena razón para obtener su cuota de buen sueño.

Es importante desarrollar buenas técnicas después de haber estado físicamente activos. El proceso de enfriamiento realizado correctamente es vital para la buena salud del corazón. Las rutinas de estiramiento y respiración son fundamentales para relajar los músculos y prevenir lesiones dolorosas.

La investigación y el estudio han demostrado que el CBD (cannabidiol) es un gran suplemento completo que puede ayudar a aliviar el dolor y las lesiones. El CBD no solo es un buen relajante, sino que también es antiinflamatorio.

El CBD se deriva de la planta de cáñamo y contiene más de 100 cannabinoides repletos de poderosos beneficios para la salud.

Sin embargo, tenemos nuestro propio sistema endocannabinoide incorporado. Este sistema regula cosas como la memoria, el sueño, el estado de ánimo, el apetito e incluso los órganos reproductivos.

El CBD se une naturalmente a nuestro propio sistema endocannabinoide para aliviar el dolor y remediar muchas dolencias físicas. Se enfocará en el dolor y aumentará la inmunidad general.  

El CBD contiene <0.2% de THC (tetrahidrocannabinol), que es el compuesto conocido por producir un efecto psicoactivo. En otras palabras, el CBD no alterará la mente.

El CBD generalmente se puede encontrar en forma de flor o aceite. Ambas formas son versátiles y se pueden agregar a la rutina diaria con bastante facilidad.

La flor de CBD a menudo se fuma, pero sin tabaco nocivo. También se puede agregar a alimentos y bebidas sin esfuerzo.

El aceite de CBD generalmente se administra debajo de la lengua. Basta con un par de gotas al día para obtener un efecto beneficioso. El aceite también se puede aplicar tópicamente cuando se mezcla con un aceite portador, como coco o almendra, para aliviar la hinchazón y la inflamación.

El CBD no es adictivo y es seguro de usar. Se rige por las normas y directrices de la UE.

El CBD es el complemento perfecto para apoyar un estilo de vida saludable y estimular la inmunidad.

 

 

 

 

 


Entrada más reciente Entrada más reciente